Si bien la diabetes plantea desafíos de salud para todos, las mujeres enfrentan una realidad particularmente peligrosa con respecto a esta enfermedad. Los números no mienten. Las mujeres con diabetes tienen un riesgo notablemente mayor de enfermedad cardiovascular que los hombres. Y sí, también tienen más probabilidades de morir por ello.
No es justo, pero es un hecho. Las mujeres diabéticas sufren ataques cardíacos fatales más temprano que los hombres con la misma condición. ¿El riesgo de enfermedad coronaria? Más alto para las mujeres. Esta disparidad de género no es una simple anomalía estadística: es una diferencia de vida o muerte que a menudo se pasa por alto.
La brutal realidad de la diabetes en las mujeres: ataques cardíacos fatales más tempranos, mayor riesgo de enfermedad cardíaca y un sistema de salud que no lo nota.
La post-menopausia es cuando las cosas realmente empeoran. Las mujeres pierden su protección de estrógenos, y la diabetes convierte esa vulnerabilidad en algo extremo. Olvídese del retraso natural en la enfermedad cardíaca que disfrutan las mujeres no diabéticas. Con diabetes, esa ventaja desaparece. Se esfuma. Puf. Los sofocos e insomnio pueden duplicar el estrés metabólico en el cuerpo durante la menopausia.
La comunidad médica tampoco está ayudando mucho. Las mujeres reciben tratamiento menos agresivo para los factores de riesgo cardiovascular. Se les recetan menos estatinas y se les recomiendan menos procedimientos cardíacos. ¿En serio? ¿En esta época? Los ensayos clínicos a menudo sub-representan a las mujeres, por lo que los tratamientos podrían ni siquiera funcionar tan bien para ellas. Es como añadir sal a la herida.
La biología tampoco está haciendo ningún favor a las mujeres. Los porcentajes más altos de grasa corporal y el aumento de marcadores de inflamación sistémica contribuyen a su elevado riesgo de enfermedad cardíaca. Después de la menopausia, los cambios en los niveles de estrógeno solo empeoran las cosas. Las mujeres con diabetes tienen tasas más altas de obesidad al momento del diagnóstico en comparación con los hombres, lo que aumenta aún más sus riesgos cardiovasculares.
Muchas mujeres ni siquiera saben que están en riesgo. Sed excesiva, hambre, micción frecuente: síntomas clásicos de diabetes que pasan desapercibidos o son desestimados. Cuando experimentan dolor cardíaco atípico o hinchazón, ya se ha producido un daño considerable. Las mujeres con diabetes tienen un riesgo 1.8 veces mayor de muerte por enfermedad coronaria en comparación con las mujeres sin diabetes.
¿La solución? El manejo agresivo es vital. El ejercicio aeróbico regular puede reducir dramáticamente los eventos cardiovasculares. Las mujeres con diabetes necesitan luchar por una atención adecuada: exigir esas pruebas diagnósticas, presionar por medicamentos apropiados e insistir en procedimientos cardíacos preventivos cuando esté justificado.
La diabetes no discrimina, pero sus efectos cardiovasculares ciertamente sí. Las mujeres están llevando la peor parte. Y eso necesita cambiar. Ahora.