enemigo silencioso del envejecimiento

La diabetes no discrimina por edad, pero afecta particularmente fuerte a los ancianos. Entre el 22% y el 33% de los estadounidenses de 65 años o más la padecen. No es un número pequeño. Muchos ni siquiera saben que la tienen todavía. Enfermedad sigilosa.

Los síntomas no siempre son obvios en los adultos mayores. Mientras que los jóvenes presentan los signos clásicos, los ancianos pueden desarrollar simplemente demencia o incontinencia urinaria. Los médicos la pasan por alto. Los pacientes sufren más tiempo. Cuando son diagnosticados, el daño ya está hecho.

El envejecimiento enmascara la diabetes. Donde la juventud muestra síntomas claros, los ancianos muestran confusión y ropa interior mojada. La negligencia médica lleva a daños irreversibles.

La edad misma trabaja en su contra. A medida que las personas envejecen, sus cuerpos simplemente no manejan la insulina como solían hacerlo. La masa muscular disminuye, la grasa aumenta. ¿La función pancreática? En declive. Y seamos honestos: muchos ancianos no están precisamente yendo al gimnasio regularmente. La inactividad es la mejor amiga de la diabetes. Las sesiones de entrenamiento de fuerza tres veces por semana pueden mejorar significativamente la regulación del azúcar en sangre.

El tratamiento tampoco es sencillo. No se puede tratar a un anciano de 80 años de la misma manera que a uno de 40. Es sentido común, pero sucede todo el tiempo. Los ancianos terminan tomando múltiples medicamentos, aumentando el riesgo de interacciones peligrosas.

¿Y el control estricto de la glucosa? Podría ser realmente perjudicial para los ancianos. La hipoglucemia es más común y más peligrosa para ellos.

La prevención importa más que nunca. Dieta. Ejercicio. Control de peso. Detección temprana de prediabetes. Estos fundamentos funcionan a cualquier edad. Pero para los ancianos, prolongan la vida. Los chequeos regulares y las pruebas de azúcar en sangre pueden detectar problemas antes de que se desarrollen en diabetes total.

El envejecimiento de la población significa que los casos de diabetes seguirán aumentando. El número global de adultos mayores con diabetes Tipo 1 ha visto un dramático aumento del 180% de 1.3 millones a 3.7 millones entre 1990 y 2019. Los sistemas de salud ya están bajo presión por los costos. Las familias están abrumadas con las responsabilidades de cuidado. La sociedad paga en dólares y sufrimiento.

La diabetes en los ancianos no es solo una condición médica: es una emergencia de salud pública en cámara lenta. Silenciosa. Costosa. Y creciendo cada día más.